Los radioaficionados cuando empezaron a permitir la importación de equipos, enseguida dotamos a nuestros coches de emisoras. A veces, éramos conscientes de la dificultad de conducir y al tiempo hablar, especialmente, cuando la emisora instalada era de las bandas decamétricas, pues no estaban "canalizadas" y había que ir buscando hasta encontrar un corresponsal... En fin, era más una moda entre nosotros que una necesidad. Poco a poco dejamos de hacer las dos cosas al mismo tiempo, y con el coche nos acercábamos a puntos críticos desde donde, parados, sí podíamos hacer buenos comunicados. Todo esto no estaba regulado, así que cada cual hacía lo que le venía en gana... incluso teníamos sistemas de manos libres...
Sobre el término "Triunf..." tal cual está escrito y tal cual he buscado la base del relato, pensando además que escribo para personas inteligentes (que en este foro son prácticamente todas) la "moto" es la metáfora de una señora que, en las fechas de ciertas grabaciones, era una triunf...adora.
Y, sobre barbarismos, no hay ninguna regla que obligue a una traducción exacta. Todas las palabras de la gramática española que tienen origen en el latín, o en el griego, o en otros idiomas, se adaptan con el uso al castellano. Por ejemplo, en la postguerra civil estaba prohibido utilizar nombres extranjeros en los comercios... aquí había un comercio especializado en fajas de señora, llamado "El Sprit" y tuvieron que cambiarle el nombre a "Fajas Genola". Si embargo, en el fútbol se seguía empleando el barbarismo que... ¡vaya casualidad! su traducción escrita sería "footbaal" pero ¿alguno de vosotros lo escribe tal cual o escribe y pronuncia fútbol? ¿Por que fútbol sí y "campin" no?
Finalmente, no es lo mismo no entender lo que pretendo decir que "no querer entenderlo" para poder ponerme en entredicho. No he afirmado en lado alguno que en Japón no hubiese motos. Lo que digo es que en aquella época no se podían importar motos de Japón, entre otras cosas porque estaba en guerra con USA. Ni motos ni coches. ¿Qué aun así los había? Claro: Todos los funcionarios que estaban destinados en Canarias, Ceuta o Melilla, tenían el privilegio de comprar allí una moto o un coche importado, exento de impuestos, y luego traerlo a la Península o a Baleares a unos precios irrisorios y venderlos ganándoles una pequeña pasta. Los coches que había, al principio, eran Renault 4-4 o Seat 600. También, una vez que el material del Ejército se empezó a renovar, se compraban en las subastas motos y coches de origen alemán, marca DKV, a los que bastaba pasarle una lija suave para que perdiesen el color "caqui" y apareciesen los originales... Bueno, en los coches DKV, las carrocerías, solo eran de metal el chasis, el capó y los guardabarros... el resto era de madera, y los tapizados de los asientos de papel de periódico transformado en una especie de cordón con una pasta para darles consistencia. Según iban envejeciendo, se deshilachaban y desenrollando alguno de aquellos hilos aparecían textos de periódicos en alemán.
Espero que ninguno de esos coches camuflados nos "cace" con el radar. Así que, mucha prudencia y lo de siempre: Paso corto, vista larga y menos cuento